Una de las preguntas más repetidas por quienes se acercan por primera vez al Pilates es muy directa: ¿el Pilates adelgaza? Y es normal que aparezca esa duda. Muchas personas empiezan a buscar una actividad física cuando quieren perder peso, bajar barriga, verse mejor, recuperar forma después de una etapa sedentaria o volver a sentirse cómodas con su cuerpo.
El problema es que, alrededor de esa pregunta, hay mucho mensaje simplificado y demasiada promesa fácil. Se habla de “quemar grasa con Pilates”, “moldear el cuerpo”, “perder barriga”, “tonificar sin esfuerzo” o “cambiar el cuerpo en pocas semanas”, como si una disciplina tan rica como el Pilates pudiera reducirse a una fórmula rápida para adelgazar.
En Alameda Studio Pilates Center, en Santander, preferimos explicarlo de otra manera: el Pilates puede ayudarte dentro de un proceso de cambio físico, pero no debería venderse como un método milagroso para perder grasa. Su valor no está en prometer adelgazamientos rápidos, sino en ayudarte a moverte mejor, ganar fuerza, mejorar la postura, recuperar movilidad, aumentar la conciencia corporal y construir una rutina sostenible.
Y eso, aunque no suene tan llamativo como ciertos titulares de internet, suele ser mucho más útil.
- La respuesta corta: sí puede ayudar, pero no como mucha gente imagina
- Primero hay que aclarar qué significa “adelgazar”
- Pilates y calorías: el punto que muchos sitios prefieren esquivar
- El mito de “perder barriga con Pilates”
- “Tonificar” no significa exactamente lo que parece
- Qué dice la evidencia sobre Pilates y pérdida de peso
- El Pilates puede ser el inicio cuando la persona no se ve capaz de hacer ejercicio
- Cuando hay dolor, rigidez o miedo al movimiento
- La actividad diaria suele pesar más de lo que pensamos
- Pilates, fuerza y masa muscular: una parte que se entiende poco
- Pilates suelo, Pilates máquinas y adelgazar: ¿hay diferencias?
- ¿Cuántas clases de Pilates hacen falta para notar cambios?
- ¿Y si quiero adelgazar rápido?
- Pilates y menopausia: un caso especialmente frecuente
- Pilates después del embarazo: cuidado con las promesas
- Personas con mucho sobrepeso: por qué Pilates puede ser una buena entrada
- Entonces, ¿qué debería hacer una persona que quiere adelgazar?
- Cómo puede organizarse una semana realista
- Qué beneficios puede notar una persona aunque no pierda mucho peso
- Señales de que te están vendiendo Pilates de forma poco honesta
- Lo que sí podemos prometer
- En Alameda Studio no vendemos Pilates como una solución mágica
- Conclusión: Pilates sí puede ayudarte
- Cómo empezar en Alameda Studio si quieres mejorar tu cuerpo con Pilates
- Preguntas frecuentes sobre Pilates y adelgazamiento
- ¿Hacer Pilates todos los días adelgaza?
- ¿Pilates reduce barriga?
- ¿Pilates máquinas adelgaza más que Pilates suelo?
- ¿Cuántas veces por semana debería hacer Pilates para notar cambios?
- ¿Puedo adelgazar solo con Pilates?
- ¿Pilates quema muchas calorías?
- ¿Es mejor Pilates o gimnasio para adelgazar?
- ¿Pilates sirve si tengo sobrepeso?
- ¿Pilates ayuda después de los 40 o durante la menopausia?
- ¿Cuándo se empiezan a notar resultados?
- Fuentes científicas consultadas
La respuesta corta: sí puede ayudar, pero no como mucha gente imagina
El Pilates puede ayudar a adelgazar, pero no principalmente porque “queme muchas calorías”. Esta es la primera idea que conviene dejar clara.
Cuando una persona quiere perder grasa, el factor principal sigue siendo el balance energético mantenido en el tiempo: gastar más energía de la que se ingiere, o ajustar la alimentación y la actividad para que el cuerpo tenga que utilizar parte de sus reservas. Eso no significa reducirlo todo a una frase simplona de “come menos y muévete más”, porque la realidad es más compleja. Influyen el sueño, el estrés, la masa muscular, la edad, los hábitos, el dolor, el entorno, la adherencia, el nivel de actividad diaria y la relación que cada persona tiene con el ejercicio.
Pero, aun con todos esos matices, hay algo claro: una o dos clases de Pilates a la semana, por sí solas, no suelen ser suficientes para provocar una pérdida de grasa importante si el resto de la vida sigue igual.
Entonces, ¿dónde entra el Pilates?
Entra como una herramienta muy valiosa para mejorar el cuerpo desde la base. Puede ayudarte a moverte con más seguridad, a ganar fuerza, a reducir rigidez, a mejorar tu postura, a recuperar confianza si llevas tiempo sin entrenar y a hacer que el ejercicio deje de parecerte una condena. En muchas personas, ese cambio es el primer paso para sostener otros hábitos: caminar más, entrenar mejor, cuidar la alimentación, descansar mejor y mantenerse activo durante más tiempo.
Es decir: Pilates no es una solución mágica para adelgazar, pero puede ser una pieza muy útil dentro de una estrategia completa.
Primero hay que aclarar qué significa “adelgazar”
Una de las grandes confusiones viene de usar la palabra “adelgazar” para hablar de cosas distintas.
Hay personas que dicen que quieren adelgazar, pero en realidad quieren bajar de peso en la báscula. Otras quieren perder grasa abdominal. Otras quieren reducir volumen. Otras quieren sentirse menos hinchadas. Otras quieren verse más firmes. Otras quieren recuperar movilidad, sentirse más ligeras, vestirse con más comodidad o volver a tener una sensación de control sobre su cuerpo.
No todo eso es lo mismo.
Puedes perder peso y no mejorar demasiado tu composición corporal si pierdes también masa muscular. Puedes ganar algo de músculo, perder algo de grasa y que la báscula apenas se mueva. Puedes mejorar la postura y verte más estilizado sin haber perdido muchos kilos. Puedes reducir perímetro de cintura por cambios en actividad, alimentación, inflamación, respiración y tono muscular, pero eso no significa que hayas “quemado grasa localizada” en la zona del abdomen.
Por eso conviene diferenciar varios objetivos:
- perder peso total;
- perder grasa;
- reducir perímetro abdominal;
- mejorar la composición corporal;
- ganar fuerza;
- mejorar la postura;
- aumentar masa muscular o conservarla;
- sentirse más ágil;
- moverse sin dolor;
- mantener una rutina de ejercicio durante meses.
El Pilates puede influir en varios de esos puntos, pero no de la misma manera ni con la misma intensidad.
Pilates y calorías: el punto que muchos sitios prefieren esquivar
Si el objetivo principal es perder grasa, tarde o temprano aparece la pregunta de las calorías. ¿Cuántas calorías se queman en una clase de Pilates?
La respuesta honesta es: depende mucho.
Depende del tipo de clase, del nivel de la persona, de si se trabaja en suelo o en aparatos, del ritmo, de las pausas, de la intensidad, de la experiencia del profesor, de la carga aplicada, del control técnico y de la condición física del alumno. No es lo mismo una clase suave de iniciación que una sesión avanzada con aparatos, transiciones fluidas, trabajo de piernas, brazos, tronco y resistencia mantenida.
Aun así, como idea general, el Pilates no suele ser la actividad más eficiente si lo que buscamos es gastar muchas calorías en poco tiempo. Una caminata larga a buen ritmo, una sesión de bicicleta, natación, carrera, entrenamiento interválico o un trabajo de fuerza bien estructurado pueden generar un gasto energético mayor, especialmente cuando se acumulan suficientes minutos semanales.
Esto no convierte al Pilates en una mala opción. Simplemente nos obliga a colocarlo en su lugar.
Si una persona busca perder grasa, no debería depender solo de lo que gasta en una clase. Debería mirar el conjunto: alimentación, actividad diaria, fuerza, sueño, estrés, caminatas, horarios, constancia y capacidad para mantener el plan. Para quien quiera tener una referencia aproximada, puede ser útil usar una calculadora de calorías y gasto energético diario, no como una verdad matemática absoluta, sino como punto de partida para comprender mejor el contexto general.
El mito de “perder barriga con Pilates”
Otra búsqueda muy habitual es “Pilates para perder barriga”. Y aquí conviene ser especialmente claro.
El Pilates puede fortalecer la musculatura profunda del abdomen, mejorar el control del tronco, trabajar la respiración, mejorar la postura y hacer que la zona central del cuerpo funcione mejor. Todo eso puede cambiar la forma en la que una persona se coloca, se mueve y percibe su abdomen.
Pero eso no significa que hacer ejercicios abdominales, por muy bien diseñados que estén, elimine grasa de una zona concreta.
La grasa localizada no se pierde escogiendo el ejercicio de la zona que queremos reducir. El cuerpo no funciona así. Puedes trabajar muy bien el abdomen y, aun así, la grasa abdominal dependerá de factores generales: balance energético, genética, edad, hormonas, descanso, estrés, alimentación, actividad total y tiempo.
Esto es importante porque muchas personas llegan al Pilates con una expectativa equivocada. Piensan que, como se trabaja mucho el centro, necesariamente van a bajar barriga. Lo que sí puede ocurrir es otra cosa: que ganen control abdominal, respiren mejor, mejoren su postura, reduzcan tensión, se muevan con más eficiencia y tengan una sensación corporal más firme. Eso puede ser muy positivo, pero no debe confundirse con una promesa de pérdida localizada de grasa. En ese mismo terreno conviene revisar también algunos de los mitos más frecuentes sobre Pilates.
“Tonificar” no significa exactamente lo que parece
La palabra “tonificar” se usa muchísimo en publicidad de ejercicio, pero a menudo se utiliza de forma confusa. Mucha gente dice que quiere tonificar cuando en realidad quiere dos cosas: tener algo más de músculo y menos grasa encima.
El músculo no se “tonifica” en el sentido comercial de la palabra. El músculo puede ganar fuerza, tamaño, resistencia, control y capacidad de activación. Y la grasa puede reducirse. Cuando ambas cosas se combinan, el cuerpo suele verse más firme.
El Pilates puede ayudar mucho en la parte de fuerza, control y resistencia muscular, sobre todo si las clases están bien dirigidas, si hay progresión y si la persona trabaja con suficiente calidad. En aparatos, además, podemos añadir resistencia mediante muelles y adaptar muy bien el esfuerzo a distintos niveles.
Pero, de nuevo, si se busca un cambio visible en composición corporal, hay que mirar el conjunto. El Pilates puede mejorar la calidad del movimiento y la fuerza, pero para que el cuerpo cambie de manera apreciable suele hacer falta una combinación de ejercicio, alimentación, descanso y actividad diaria.
Qué dice la evidencia sobre Pilates y pérdida de peso
La investigación sobre Pilates y composición corporal tiene resultados interesantes, pero también limitaciones.
Una revisión sistemática clásica sobre Pilates y composición corporal ya advertía que la evidencia disponible era limitada para afirmar un efecto concluyente del Pilates sobre la composición corporal. Los autores señalaban problemas habituales: pocos estudios, diseños experimentales poco sólidos, mediciones poco homogéneas, escaso control del estado nutricional y diferencias en la cualificación de los instructores.
Años después, una revisión centrada en adultos con sobrepeso u obesidad encontró que el Pilates podía reducir peso corporal, índice de masa corporal y porcentaje de grasa corporal, aunque los propios autores pedían ensayos clínicos más grandes y mejor diseñados para confirmar los resultados.
También hay estudios recientes sobre Pilates con aparatos. Por ejemplo, un trabajo de 2025 sobre Reformer Pilates en mujeres con sobrepeso u obesidad encontró mejoras en composición corporal, fuerza, resistencia muscular y algunos factores psicológicos tras ocho semanas de intervención. Sin embargo, como ocurre a menudo, hay que leerlo con prudencia: duración corta, muestra limitada, ausencia de seguimiento largo y dificultades para aislar todos los factores que influyen en el peso.
La lectura equilibrada sería esta: hay indicios de que el Pilates puede ayudar a mejorar ciertos parámetros corporales, especialmente en personas sedentarias o con sobrepeso, pero no hay base para venderlo como el método más directo ni más potente para perder grasa.
Cuando el objetivo principal es adelgazar, la evidencia sobre ejercicio aeróbico acumulado es más clara. Una revisión y metaanálisis publicada en JAMA Network Open, con 116 ensayos clínicos y 6880 adultos con sobrepeso u obesidad, encontró una asociación dosis-respuesta entre ejercicio aeróbico y reducción de peso, perímetro de cintura y grasa corporal. Además, señaló que superar los 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada o superior parece necesario para lograr reducciones clínicamente relevantes.
Esto no significa que todo el mundo tenga que correr, ni que el Pilates no valga. Significa que, si hablamos de pérdida de grasa, el volumen total de actividad física tiene mucho peso.
El Pilates puede ser el inicio cuando la persona no se ve capaz de hacer ejercicio
Aquí es donde el Pilates tiene un valor enorme que muchas veces no se entiende desde una visión puramente calórica.
Hay personas que no están preparadas para empezar corriendo, saltando o haciendo entrenamientos intensos. Puede que tengan dolor lumbar, molestias cervicales, sobrepeso, falta de fuerza, miedo a lesionarse, malas experiencias previas con gimnasios o una sensación de torpeza que les hace evitar el ejercicio.
Para esa persona, decirle simplemente “haz cardio” puede no servir de nada. Porque quizá no lo va a hacer. O lo intentará dos semanas, se frustrará y lo dejará.
El Pilates puede funcionar muy bien como puerta de entrada porque permite empezar desde un lugar más controlado. Se puede adaptar la intensidad, modificar ejercicios, usar apoyos, trabajar en aparatos, ajustar resistencias y avanzar de forma progresiva. Esto ayuda a que la persona gane confianza y vuelva a relacionarse con el movimiento de una manera menos agresiva.
Y esto sí tiene mucho que ver con adelgazar, aunque no sea por el gasto calórico de una clase concreta. Una persona que consigue moverse sin miedo tiene más probabilidades de caminar más, entrenar más, cuidarse mejor y sostener hábitos durante meses. Y en pérdida de grasa, la sostenibilidad pesa más que el entusiasmo de dos semanas.
Cuando hay dolor, rigidez o miedo al movimiento
Muchas personas que preguntan si el Pilates adelgaza no llegan solo con una preocupación estética. Llegan también con dolores, rigidez, cansancio, sensación de pesadez o miedo a que cualquier ejercicio les empeore.
Esto pasa mucho con el dolor lumbar, la tensión cervical, las molestias de cadera, la falta de movilidad o la sensación de estar “bloqueado”. En esos casos, centrarlo todo en quemar calorías es quedarse corto.
El Pilates puede ayudar a mejorar la movilidad, el control motor, la fuerza del tronco, la estabilidad, la respiración y la coordinación. No es una terapia en sí misma ni sustituye el trabajo sanitario cuando hay una patología que debe ser valorada, pero bien aplicado puede ser una herramienta de movimiento muy útil.
¿Por qué esto resulta tan relevante en un artículo sobre adelgazar? Porque una persona con dolor se mueve menos. Y una persona que se mueve menos suele gastar menos energía, pierde fuerza, se siente peor y entra en un círculo complicado. Si el Pilates ayuda a romper ese círculo, indirectamente puede contribuir mucho más de lo que parece.
La actividad diaria suele pesar más de lo que pensamos
Cuando alguien piensa en adelgazar, suele imaginar entrenamientos concretos: una clase, una sesión de gimnasio, una hora de ejercicio. Pero el cuerpo no solo gasta energía durante el entrenamiento.
También cuenta todo lo que hacemos el resto del día: caminar, subir escaleras, estar de pie, hacer recados, limpiar, desplazarse, moverse por casa, jugar con los hijos, ir andando al trabajo o levantarse más a menudo de la silla.
A esto se le suele llamar actividad física no deportiva o NEAT, por sus siglas en inglés. Es decir, el gasto energético de las actividades diarias que no son dormir, comer o hacer deporte estructurado.
Para muchas personas, aumentar esa actividad diaria marca una diferencia enorme. A veces, más que obsesionarse con una clase concreta, conviene preguntarse:
- ¿camino todos los días?
- ¿paso demasiadas horas sentado?
- ¿subo escaleras o uso siempre ascensor?
- ¿me muevo entre semana o solo entreno dos horas y luego vivo pegado a la silla?
- ¿puedo acumular más pasos sin convertirlo todo en una obligación pesada?
Aquí el Pilates puede actuar como una base estupenda, pero no debería ser lo único. Si haces Pilates dos veces por semana y además caminas, cuidas la alimentación y te mueves más durante el día, el escenario cambia mucho. Si haces Pilates dos veces por semana y el resto de tu vida es completamente sedentaria, el margen será más limitado. Ya hablamos de esto con más detalle en el artículo sobre caminar y Pilates.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna, que toda actividad cuenta y que el fortalecimiento muscular beneficia a todo el mundo. También señala que la actividad física regular se asocia con mejoras en salud cardiovascular, diabetes tipo 2, salud mental, sueño y medidas de grasa corporal.
Pilates, fuerza y masa muscular: una parte que se entiende poco
Cuando una persona adelgaza, el objetivo no debería ser simplemente “pesar menos”. El objetivo más inteligente suele ser perder grasa conservando la mayor cantidad posible de masa muscular.
Esto es importante por estética, por salud, por metabolismo, por funcionalidad y por envejecimiento. Perder peso a base de dieta estricta, sin fuerza y sin suficiente proteína, puede hacer que se pierda grasa, sí, pero también masa muscular. Y eso no suele interesar.
El entrenamiento de fuerza tiene un papel importante para conservar masa magra durante la pérdida de peso. La evidencia disponible señala que el ejercicio de resistencia ayuda a preservar masa muscular, además de mejorar la fuerza y la función física.
¿Dónde entra el Pilates? Depende de cómo se trabaje.
Un Pilates muy suave puede quedarse corto como estímulo de fuerza para una persona entrenada. Pero un Pilates bien programado, con aparatos, resistencias progresivas, control técnico y ejercicios adaptados al nivel de la persona, puede aportar un trabajo muscular muy interesante, especialmente para personas sedentarias, principiantes, mayores, personas con molestias o personas que necesitan mejorar control y fuerza antes de entrenar de otras maneras.
No todo Pilates es igual. Esta frase debería repetirse más.
Pilates suelo, Pilates máquinas y adelgazar: ¿hay diferencias?
Otra pregunta frecuente es si adelgaza más el Pilates con máquinas que el Pilates suelo.
La respuesta sería: puede haber diferencias de intensidad, pero no conviene convertirlo en una regla absoluta.
El Pilates suelo utiliza el propio peso corporal, la gravedad, la respiración, la precisión y el control. Puede ser suave o muy exigente, dependiendo de la selección de ejercicios y del nivel del alumno.
El Pilates con aparatos permite trabajar con muelles, poleas, apoyos, asistencia y resistencia. Eso abre muchas posibilidades: facilitar un ejercicio cuando la persona todavía no puede hacerlo sola, aumentar la carga cuando necesita más estímulo, trabajar con más variedad y adaptar mejor la sesión.
¿Puede el Pilates con aparatos generar más esfuerzo muscular y más gasto energético que una clase suave de suelo? Sí, perfectamente. ¿Eso significa que “adelgaza mucho más”? No necesariamente.
La diferencia no está solo en el aparato. Está en la programación, la intensidad, el nivel del alumno, la progresión, la frecuencia semanal y el contexto general. Una clase de aparatos mal aprovechada no tiene por qué ser más efectiva que una buena clase de suelo. Y una buena clase de aparatos puede ser una herramienta magnífica dentro de un plan más amplio.
¿Cuántas clases de Pilates hacen falta para notar cambios?
Depende del punto de partida y de qué entendamos por “cambios”.
Muchas personas notan relativamente pronto mejoras en conciencia corporal, postura, movilidad, respiración, coordinación o sensación de control. Otras tardan más, especialmente si llevan muchos años de sedentarismo, dolor, rigidez o desconexión con el ejercicio.
Para cambios visibles en composición corporal, la cosa cambia. Ahí una clase semanal suele ser poco. Dos clases semanales pueden ser una buena base. Tres pueden producir adaptaciones más claras si están bien dirigidas. Pero, incluso así, la pérdida de grasa dependerá de lo que ocurra fuera de la clase.
Una forma realista de plantearlo sería esta:
- con una clase semanal, puedes mejorar técnica, movilidad y crear hábito, pero el efecto sobre la composición corporal será limitado;
- con dos clases semanales, ya hay una base más sólida para mejorar fuerza, control y continuidad;
- con tres clases semanales, puede haber un estímulo más claro, siempre que haya recuperación y progresión;
- si además caminas, haces actividad aeróbica, cuidas la alimentación y duermes razonablemente bien, los resultados serán mucho más probables.
La pregunta no debería ser solo “cuántas clases necesito para adelgazar”, sino “qué conjunto de hábitos puedo sostener durante meses”.
¿Y si quiero adelgazar rápido?
Esta es una de las grandes trampas.
Querer adelgazar rápido es comprensible. A nadie le apetece esperar meses para notar cambios. Pero la prisa suele llevar a estrategias poco sostenibles: dietas extremas, entrenamientos demasiado intensos para el nivel real de la persona, expectativas imposibles y abandono.
El Pilates no se lleva bien con esa mentalidad de castigo rápido. Y eso, en realidad, es una ventaja.
Pilates trabaja desde la progresión, la calidad, el control y la continuidad. Puede ser intenso, por supuesto, pero no debería basarse en reventar a la persona. Su mayor valor está en construir un cuerpo más disponible, más fuerte y mejor organizado.
Para perder grasa de manera razonable, lo más eficaz suele ser lo que se puede mantener. Una rutina que puedas sostener tres meses vale más que un plan heroico que abandones en diez días.
Pilates y menopausia: un caso especialmente frecuente
Muchas mujeres preguntan por Pilates y adelgazamiento alrededor de la perimenopausia o la menopausia. Es una etapa en la que pueden aparecer cambios de composición corporal, aumento de grasa abdominal, pérdida de masa muscular, peor descanso, más estrés, cambios en el estado de ánimo y menor tolerancia a ciertas cargas.
Aquí tampoco conviene hacer promesas infladas. El Pilates no va a corregir por sí solo todos los cambios hormonales ni va a eliminar grasa abdominal de forma localizada. Pero puede ser una herramienta muy útil para mantener fuerza, movilidad, equilibrio, postura, suelo pélvico, conciencia corporal y continuidad en el ejercicio.
En esta etapa, además, cobra todavía más importancia combinar trabajo de fuerza, actividad aeróbica, alimentación adecuada, sueño y seguimiento médico cuando sea necesario.
Pilates puede ser una pieza estupenda del plan, pero no debería presentarse como la solución única.
Pilates después del embarazo: cuidado con las promesas
Otra búsqueda habitual es Pilates para recuperar la figura después del embarazo. Aquí hay que ser todavía más prudente, porque entran en juego suelo pélvico, pared abdominal, diástasis, lactancia, descanso, recuperación de tejidos, cicatrices y estado general.
El Pilates puede ser muy útil en una recuperación progresiva, siempre que esté bien adaptado y que exista autorización sanitaria cuando corresponda. Pero no debería plantearse como una forma rápida de “recuperar el cuerpo” ni como presión estética añadida.
Después de un embarazo, el objetivo debería ser recuperar función: respirar mejor, activar adecuadamente, mejorar fuerza, reconectar con el cuerpo, cuidar suelo pélvico, mejorar postura y volver a moverse con seguridad. La parte estética puede venir después, pero no debería ser el único foco ni el más urgente.
Personas con mucho sobrepeso: por qué Pilates puede ser una buena entrada
En personas con mucho sobrepeso, empezar a moverse puede ser difícil. No solo por la condición física, sino por la carga articular, la incomodidad, la vergüenza, el miedo a no seguir el ritmo o las malas experiencias anteriores.
El Pilates puede ofrecer un entorno más controlado y menos agresivo que otras actividades. En aparatos, además, se pueden usar apoyos y resistencias que facilitan ciertos movimientos. Esto permite trabajar fuerza, movilidad y control sin obligar a la persona a empezar por impactos, saltos o ejercicios que quizá no son adecuados al inicio.
Ahora bien, si el objetivo es perder grasa, el Pilates debería combinarse con una estrategia más amplia. Caminar, aumentar actividad diaria, mejorar alimentación, trabajar fuerza de forma progresiva y, cuando sea necesario, contar con asesoramiento sanitario o nutricional.
Lo importante es no caer en dos extremos: ni vender Pilates como una solución milagrosa, ni descartarlo porque “no quema tantas calorías”. Para muchas personas, es precisamente la actividad que les permite empezar.
Entonces, ¿qué debería hacer una persona que quiere adelgazar?
Una estrategia sensata podría organizarse así.
Primero, asumir que el objetivo no es solo bajar kilos, sino mejorar la composición corporal y la salud. Eso implica intentar perder grasa sin perder fuerza ni masa muscular de manera innecesaria.
Segundo, revisar la alimentación. No hace falta vivir contando calorías, pero sí entender que la alimentación tiene un peso enorme en la pérdida de grasa. Comer suficiente proteína, priorizar alimentos poco procesados, ajustar cantidades, reducir picoteos innecesarios y mantener una estructura realista suele ser más útil que hacer dietas imposibles. En el blog hemos tratado este tema desde la nutrición aplicada al Pilates.
Tercero, aumentar la actividad diaria. Caminar más, moverse más, subir escaleras, reducir horas sentado y acumular pasos puede marcar una diferencia enorme.
Cuarto, incluir actividad aeróbica suficiente. La evidencia sobre pérdida de grasa es más clara cuando se acumulan al menos 150 minutos semanales de actividad moderada o superior, y en muchas personas puede hacer falta más volumen, siempre adaptado a su estado físico.
Quinto, trabajar fuerza. Para proteger músculo, mejorar función y evitar que la pérdida de peso sea solo una bajada de báscula.
Sexto, usar Pilates como base o complemento. Puede mejorar control, movilidad, fuerza, postura, respiración, estabilidad y adherencia. Además, puede hacer que la persona se sienta más capaz de moverse y de sostener el proceso.
Séptimo, dormir y recuperarse. El sueño y el estrés no son detalles menores. Influyen en hambre, energía, toma de decisiones, recuperación y constancia.
Cómo puede organizarse una semana realista
Una persona que quiere perder grasa y mejorar su cuerpo podría tener una semana organizada de muchas formas. Un ejemplo sencillo sería:
- dos clases de Pilates a la semana;
- caminatas de 30 a 60 minutos varios días;
- uno o dos días de fuerza adicional si el nivel lo permite;
- más movimiento cotidiano;
- alimentación ajustada al objetivo;
- descanso razonable.
Otra persona, con dolor o muy baja forma, podría empezar solo con Pilates y caminatas suaves. No pasa nada. La clave es progresar.
Y una persona más entrenada podría usar Pilates como complemento a fuerza, carrera, bicicleta, natación o entrenamiento más intenso.
No hay una única fórmula. Lo importante es que el Pilates esté bien colocado dentro del conjunto.
Qué beneficios puede notar una persona aunque no pierda mucho peso
Esta parte es importante, porque muchas personas abandonan una actividad si la báscula no baja rápido. Y eso puede hacer que no valoren otros cambios muy relevantes.
Con Pilates, una persona puede notar:
- mejor postura;
- menos rigidez;
- más movilidad;
- más fuerza en piernas, brazos y tronco;
- mejor control abdominal;
- mejor respiración;
- más estabilidad;
- menos miedo a moverse;
- mayor conciencia corporal;
- mejor equilibrio;
- sensación de cuerpo más firme;
- más facilidad para caminar o hacer otras actividades;
- más continuidad en el ejercicio.
Todo eso es muy relevante, aunque la báscula no cambie de inmediato.
De hecho, a veces el primer gran resultado no es adelgazar, sino dejar de sentirse incapaz. Y desde ahí es mucho más fácil construir un proceso de pérdida de grasa que se pueda mantener en el tiempo.
Señales de que te están vendiendo Pilates de forma poco honesta
Conviene desconfiar cuando alguien promete:
- “pierde barriga con estos ejercicios de Pilates”;
- “adelgaza sin esfuerzo”;
- “quema grasa localizada”;
- “cambia tu cuerpo en diez días”;
- “Pilates sustituye al cardio”;
- “con una clase semanal basta para transformar tu cuerpo”;
- “tonifica sin cansarte”;
- “resultados garantizados sin cambiar nada más”.
El Pilates merece algo mejor que ese tipo de reclamos. Es una disciplina demasiado valiosa como para reducirla a frases vacías de marketing.
Una comunicación honesta debería decir otra cosa: Pilates puede ayudarte a mejorar tu cuerpo, pero los resultados dependen de la frecuencia, la intensidad, la progresión, tu punto de partida y lo que haces fuera de la clase.
Lo que sí podemos prometer
No se puede prometer que una persona vaya a adelgazar un número concreto de kilos haciendo Pilates. No sería serio.
Pero sí se puede decir que, bien trabajado, el Pilates puede ayudarte a:
- moverte mejor;
- ganar fuerza y control;
- mejorar la postura;
- aumentar movilidad;
- reducir rigidez;
- trabajar la zona media de forma inteligente;
- recuperar confianza;
- complementar otros entrenamientos;
- crear una rutina de ejercicio sostenible;
- mejorar tu relación con el movimiento.
Y si todo eso se combina con alimentación adecuada, actividad diaria, caminatas, fuerza y descanso, entonces sí puede formar parte de un proceso muy eficaz de mejora corporal.
En Alameda Studio no vendemos Pilates como una solución mágica
En Alameda Studio Pilates Center, en Santander, trabajamos el Pilates como una disciplina de movimiento completa. No lo planteamos como una terapia milagrosa ni como un método rápido para adelgazar. Lo entendemos como una forma de entrenar el cuerpo con técnica, progresión y adaptación a cada persona.
Hay alumnos que llegan buscando moverse mejor. Otros vienen por molestias de espalda. Otros por postura, fuerza, edad, rigidez, recuperación después de una lesión o simplemente porque quieren cuidarse. Y sí, también hay personas que quieren mejorar su físico o perder peso.
A todas ellas conviene explicarles lo mismo: el Pilates puede ayudar mucho, pero no debería ser la única pieza si el objetivo principal es adelgazar.
Puede ser el punto de partida. Puede ser el complemento. Puede ser el espacio donde aprendes a moverte mejor para luego hacer más cosas. Puede ser la rutina que consigues mantener cuando otras actividades te resultan demasiado agresivas. Puede ser una manera inteligente de ganar fuerza y control sin machacarte.
Pero no es magia. Y eso no le quita valor. Al contrario: lo coloca en un lugar más serio.
Conclusión: Pilates sí puede ayudarte
Si preguntas “¿el Pilates adelgaza?”, la respuesta honesta es: puede ayudar, pero depende de cómo lo practiques y de qué más hagas en tu vida.
No adelgaza por arte de magia. No elimina grasa localizada. No compensa una alimentación desordenada. No sustituye por completo al trabajo aeróbico ni a una estrategia global cuando el objetivo principal es perder grasa.
Pero puede ayudarte a construir algo muy importante: un cuerpo que se mueve mejor, con más fuerza, más control y más confianza. Y cuando una persona empieza a moverse mejor, suele estar más cerca de caminar más, entrenar mejor, cuidarse mejor y sostener hábitos durante más tiempo.
Por eso, quizá la pregunta no debería ser solo si el Pilates adelgaza. La pregunta más útil sería esta:
¿Puede el Pilates ayudarme a empezar, mantenerme activa y mejorar mi cuerpo de una forma que pueda sostener en el tiempo?
Ahí la respuesta es mucho más clara: sí, puede ser una herramienta magnífica.
Cómo empezar en Alameda Studio si quieres mejorar tu cuerpo con Pilates
Si estás pensando en empezar, lo más razonable es hacerlo con una orientación inicial clara. En Alameda Studio puedes consultar cómo planteamos la primera visita y revisar nuestras opciones de precios de Pilates en Santander antes de decidir qué tipo de clase puede adaptarse mejor a tu situación.
¡Nos vemos en clase!
Preguntas frecuentes sobre Pilates y adelgazamiento
¿Hacer Pilates todos los días adelgaza?
Hacer Pilates todos los días puede aumentar tu actividad física, mejorar fuerza, movilidad y control corporal, pero adelgazar dependerá también de la alimentación, el gasto energético total, el descanso y el resto de hábitos. Además, entrenar todos los días no siempre es necesario ni recomendable si no hay una buena progresión.
¿Pilates reduce barriga?
Pilates puede fortalecer la musculatura abdominal, mejorar la postura y ayudarte a controlar mejor la zona media, pero no elimina grasa localizada. Para reducir grasa abdominal hace falta una estrategia general de pérdida de grasa.
¿Pilates máquinas adelgaza más que Pilates suelo?
No necesariamente. El Pilates con aparatos puede permitir más resistencia, más variedad y más adaptación, pero el resultado depende de la intensidad, la frecuencia, la programación y el contexto general. Una buena clase de suelo puede ser más útil que una clase de aparatos mal planteada.
¿Cuántas veces por semana debería hacer Pilates para notar cambios?
Dos veces por semana suele ser una buena base para notar cambios en movilidad, postura, fuerza y control. Para cambios más visibles en composición corporal, normalmente hará falta combinarlo con actividad aeróbica, fuerza, alimentación adecuada y más movimiento diario.
¿Puedo adelgazar solo con Pilates?
Puedes mejorar tu cuerpo haciendo Pilates, especialmente si partes de una vida sedentaria, pero si el objetivo es perder grasa de forma clara, lo más recomendable es combinar Pilates con una estrategia más completa: alimentación, caminatas, actividad aeróbica, fuerza y descanso.
¿Pilates quema muchas calorías?
Depende de la clase. Algunas sesiones pueden ser suaves y otras bastante exigentes, pero en general Pilates no suele ser la actividad más eficiente si el único objetivo es gastar muchas calorías. Su valor principal está en la fuerza, el control, la movilidad, la postura y la continuidad.
¿Es mejor Pilates o gimnasio para adelgazar?
Depende de la persona y del plan. El gimnasio puede facilitar un trabajo de fuerza más medible y progresivo. Pilates puede ser mejor para quienes necesitan adaptación, control, movilidad, técnica y una entrada más amable al ejercicio. Muchas veces, la mejor respuesta es combinar ambos enfoques.
¿Pilates sirve si tengo sobrepeso?
Sí, puede ser una muy buena opción, especialmente si se adapta bien. En personas con sobrepeso, el Pilates puede ayudar a empezar a moverse con más seguridad, mejorar fuerza y reducir miedo al ejercicio. Aun así, si el objetivo es adelgazar, conviene combinarlo con otros hábitos.
¿Pilates ayuda después de los 40 o durante la menopausia?
Sí, puede ser muy útil para mantener fuerza, movilidad, equilibrio, postura y control corporal. En etapas como la perimenopausia o la menopausia, conviene combinarlo con fuerza, actividad aeróbica, alimentación adecuada y descanso.
¿Cuándo se empiezan a notar resultados?
Algunas personas notan mejoras en postura, movilidad o conciencia corporal en pocas semanas. Los cambios en composición corporal suelen requerir más tiempo y dependen mucho de la frecuencia, la alimentación y la actividad diaria.
Fuentes científicas consultadas
- Aladro-Gonzalvo, A. R., Machado-Díaz, M., Moncada-Jiménez, J., Hernández-Elizondo, J. y Araya-Vargas, G. “The effect of Pilates exercises on body composition: A systematic review”. Journal of Bodywork and Movement Therapies, 2012. Revisión sobre Pilates y composición corporal, con una valoración prudente de la evidencia disponible. Consultar estudio.
- Wang, Y. et al. “Pilates for Overweight or Obesity: A Meta-Analysis”. Frontiers in Physiology, 2021. Revisión sobre Pilates en adultos con sobrepeso u obesidad y sus efectos sobre peso, índice de masa corporal y porcentaje de grasa corporal. Consultar revisión.
- Cavina, A. P. S. et al. “Effects of the Mat Pilates Method on Body Composition”. 2020. Trabajo sobre Pilates de suelo y composición corporal. Consultar referencia.
- Gökalp, Ö. et al. “Effects of Reformer Pilates on body composition, strength, and psychosomatic parameters in overweight and obese women”. Scientific Reports, 2025. Estudio sobre Reformer Pilates en mujeres con sobrepeso u obesidad. Consultar estudio.
- Jayedi, A. et al. “Aerobic Exercise and Weight Loss in Adults: A Systematic Review and Dose-Response Meta-Analysis”. JAMA Network Open, 2024. Revisión sobre ejercicio aeróbico, pérdida de peso, perímetro de cintura y grasa corporal. Consultar revisión.
- Organización Mundial de la Salud. “Physical activity”. Hoja informativa sobre actividad física, recomendaciones generales y beneficios para la salud. Consultar fuente.
- Cava, E., Yeat, N. C. y Mittendorfer, B. “Preserving Healthy Muscle during Weight Loss”. Advances in Nutrition, 2017. Revisión sobre la importancia de preservar masa muscular durante la pérdida de peso. Consultar revisión.
- Vitor, G. B. B. et al. “Metabolic intensity and energy cost of Pilates exercises”. Revisión sobre intensidad metabólica y coste energético de los ejercicios de Pilates. Consultar revisión.

Fran J. Cousillas
Codirector de Alameda Studio Pilates. Titulado en danza clásica, formado en Pilates por Polestar y especializado en biomecánica aplicada, nutrición y movimiento consciente.
He dedicado casi tres décadas a enseñar movimiento con rigor técnico y mirada crítica. Escribo sobre lo que aplico en el día a día en mis clases y sobre todo lo que la ciencia aporta al movimiento, la salud y el cuerpo humano.


