Blog

La creatina y su impacto positivo en la salud

La creatina y su impacto positivo en la salud

Si sigues nuestro blog, ya sabrás que somos un centro de Pilates en Santander, con más de 18 años de historia a nuestras espaldas. Y, desde hace unos pocos años, intentamos ofrecer además información valiosa sobre salud y bienestar, nutrición aplicada al ejercicio y, de forma puntual, sobre algunos suplementos que tengan respaldo científico, como nuestro artículo sobre la taurina o el de astaxantina. ¡No todo va a ser Pilates!

En este nuevo artículo hablaremos de la creatina, uno de los suplementos más investigados y utilizados en el ámbito deportivo y de la salud. Este compuesto natural, presente en pequeñas cantidades en alimentos como la carne roja y el pescado, también puede ser producido por el cuerpo. La creatina ha demostrado tener numerosos beneficios para la salud, respaldados por estudios científicos tanto antiguos como recientes.

Este artículo tiene como objetivo proporcionar una visión integral de los beneficios de la creatina, basada en la evidencia científica actual. La idea es explicar qué sabemos, qué parece prometedor y dónde conviene mantener cierta prudencia, porque en suplementación es muy fácil pasar de una molécula interesante a convertirla en la pócima de Panorámix de turno.

¿Qué es la creatina?

La creatina es un compuesto orgánico nitrogenado que se encuentra naturalmente en el cuerpo humano, principalmente en los músculos y el cerebro. Es relevante para el almacenamiento y suministro rápido de energía a las células. La creatina se sintetiza a partir de los aminoácidos arginina, glicina y metionina en los riñones, el hígado y el páncreas.

Producción endógena

  • El cuerpo humano produce aproximadamente la mitad de la creatina necesaria diariamente. Este proceso de síntesis endógena se lleva a cabo principalmente en los riñones y el hígado, donde los aminoácidos mencionados anteriormente se convierten en creatina a través de una serie de reacciones enzimáticas.

Fuentes dietéticas

  • La otra mitad de la creatina requerida por el cuerpo debe obtenerse a través de la dieta. Las principales fuentes alimenticias de creatina son la carne roja y el pescado. Por ejemplo, 1 kg de carne de vacuno o pescado proporciona aproximadamente 4-5 gramos de creatina. Los vegetarianos y veganos, que consumen poca o ninguna carne, tienden a tener niveles más bajos de creatina en sus cuerpos y pueden beneficiarse más de la suplementación.

Actualización 2026: la creatina sale del gimnasio

En 2026 se ha publicado una revisión narrativa que refuerza una idea cada vez más clara: la creatina ha dejado de estudiarse solo como suplemento para ganar fuerza o masa muscular. Durante años se ha asociado sobre todo con el rendimiento deportivo, el entrenamiento de fuerza y los deportes de alta intensidad, pero la investigación reciente la está colocando también en conversaciones relacionadas con la sarcopenia, el envejecimiento muscular, la función cognitiva, la depresión, la diabetes tipo 2, la lesión cerebral, el embarazo y la seguridad renal.

Conviene leer esto con prudencia. Esta revisión no es un metaanálisis ni demuestra por sí sola que la creatina sirva para todo lo anterior. Lo que hace es ordenar 98 fuentes y mostrar hacia dónde se está moviendo la investigación. Y el mapa que dibuja es interesante: hay beneficios bien establecidos en rendimiento deportivo, datos clínicamente relevantes en algunas enfermedades musculares, sarcopenia y envejecimiento cognitivo, y resultados prometedores como apoyo en depresión y diabetes tipo 2.

También hay límites claros. En caquexia asociada al cáncer, por ejemplo, la evidencia descrita es mayoritariamente negativa. En lesión cerebral traumática, muchos datos siguen procediendo de población pediátrica. Y en enfermedades neurodegenerativas como Parkinson o Huntington, los grandes ensayos clínicos publicados hasta ahora han sido decepcionantes. Dicho de otra forma: la creatina merece atención, pero no barra libre de entusiasmo.

Desde el punto de vista práctico, este enfoque conecta muy bien con algo que tratamos a menudo en Alameda Studio: la importancia de conservar fuerza, masa muscular, movilidad y autonomía con el paso de los años. Por eso tiene relación directa con temas que ya hemos tratado, como la sarcopenia o el envejecimiento activo. La creatina puede ser una pieza más dentro de ese contexto, pero la base sigue siendo la misma: entrenamiento bien planteado, alimentación suficiente, descanso y continuidad.

Mejora del rendimiento deportivo

Uno de los beneficios más conocidos de la creatina es su capacidad para mejorar el rendimiento físico. Numerosos estudios han demostrado que la suplementación con creatina puede aumentar la fuerza, la potencia y la masa muscular. Un metaanálisis de 22 estudios encontró que la creatina aumentó la fuerza máxima en ejercicios de resistencia. Además, una investigación publicada en el Journal of the International Society of Sports Nutrition concluyó que la creatina incrementa el rendimiento en ejercicios de alta intensidad, como el levantamiento de pesas y los sprints.

La creatina actúa aumentando la cantidad de fosfocreatina almacenada en los músculos, lo que facilita la producción rápida de ATP, la principal fuente de energía para actividades de corta duración y alta intensidad. Esta mejora en la disponibilidad de energía permite entrenar con mayor intensidad y recuperarse mejor entre series, potenciando así el rendimiento global.

Aumento de la masa muscular

La creatina es popular entre atletas y personas que entrenan fuerza debido a su capacidad para favorecer el crecimiento muscular. Un estudio publicado en el Journal of Strength and Conditioning Research mostró que los sujetos que tomaron creatina durante 12 semanas ganaron más masa muscular en comparación con aquellos que tomaron un placebo. Además, una revisión sistemática con metaanálisis indicó que la creatina, combinada con entrenamiento de resistencia, mejora la hipertrofia muscular tanto en los grupos musculares superiores como en los inferiores.

La creatina contribuye al aumento de la masa muscular a través de varios mecanismos. Primero, mejora la hidratación celular, lo que favorece un entorno anabólico para la síntesis de proteínas. Segundo, incrementa la capacidad de los músculos para realizar trabajo de alta intensidad, permitiendo entrenamientos más efectivos y prolongados. Finalmente, la creatina puede influir en la expresión de ciertos genes y factores de crecimiento relacionados con la regeneración y el crecimiento muscular.

Estos beneficios han sido confirmados en diversas investigaciones que muestran cómo la suplementación con creatina puede ser una herramienta efectiva para quienes buscan mejorar su composición corporal y maximizar sus ganancias musculares a lo largo del tiempo.

Mejora de la recuperación tras el ejercicio

La creatina también ha demostrado ser efectiva en la mejora de la recuperación tras el ejercicio. Un estudio publicado en el European Journal of Applied Physiology encontró que la suplementación con creatina redujo el daño muscular y la inflamación después de sesiones intensas de ejercicio. Esto se traduce en una recuperación más rápida y eficiente, permitiendo entrenar con mayor frecuencia y eficacia.

La reducción del daño muscular y la inflamación se debe a varios mecanismos. La creatina ayuda a disminuir el estrés oxidativo y a estabilizar las membranas celulares, lo que protege las células musculares durante el ejercicio intenso. Además, mejora la resíntesis de fosfocreatina, lo que permite una recuperación más rápida del ATP, la principal fuente de energía celular. Esto no solo acelera la recuperación muscular, sino que también puede reducir la sensación de fatiga y dolor muscular tras el ejercicio.

Estos beneficios han sido respaldados por múltiples estudios que muestran cómo la creatina puede ser una herramienta valiosa dentro de un programa de entrenamiento, siempre que se combine con una planificación adecuada, descanso suficiente y una alimentación razonable.

Beneficios cognitivos

La creatina no solo beneficia el rendimiento físico, sino también el cognitivo. Algunas investigaciones sugieren que puede mejorar la memoria y la función cognitiva, especialmente en situaciones de estrés mental, falta de sueño o alta demanda energética. Un estudio realizado en adultos mayores mostró que la suplementación con creatina mejoró la memoria y el tiempo de reacción. Otro estudio publicado en BMC Medicine observó mejoras en memoria y capacidad de razonamiento tanto en adultos jóvenes como en mayores.

Los posibles efectos cognitivos de la creatina se relacionan con su capacidad para aumentar la disponibilidad de energía en el cerebro. Al igual que en los músculos, la creatina en el cerebro se convierte en fosfocreatina, lo que facilita la rápida regeneración de ATP, la principal fuente de energía para las neuronas. Esto puede ser especialmente interesante en situaciones de alta demanda cognitiva o estrés, donde las reservas de energía pueden agotarse con más facilidad.

Además, la creatina ha mostrado potencial para mejorar diversas funciones cognitivas, incluyendo la memoria a corto plazo, la capacidad de razonamiento y la velocidad de procesamiento. En adultos mayores, estos beneficios podrían contribuir a mitigar parte del declive cognitivo asociado con la edad, aunque todavía hacen falta más estudios para definir mejor en qué personas, dosis y contextos puede tener más utilidad.

Estas investigaciones subrayan el potencial de la creatina no solo como suplemento deportivo, sino también como complemento de interés para la salud mental y el bienestar cognitivo a lo largo de la vida.

Apoyo en enfermedades neurodegenerativas

La creatina ha sido estudiada por su potencial en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, la enfermedad de Huntington y la esclerosis lateral amiotrófica. Algunos estudios en modelos animales han mostrado resultados prometedores, especialmente por su posible papel en el metabolismo energético, la función mitocondrial y la protección frente al estrés oxidativo.

Ahora bien, aquí conviene ser especialmente prudentes. La revisión narrativa de 2026 recuerda que, aunque la hipótesis biológica resulta interesante, los grandes ensayos clínicos en enfermedades como Parkinson o Huntington no han dado hasta ahora los resultados esperados. Esto no significa que la creatina carezca de interés en neurología, pero sí que no puede presentarse como una herramienta terapéutica demostrada para estas enfermedades.

La capacidad neuroprotectora de la creatina se ha estudiado por varios mecanismos. Primero, podría ayudar a mitigar el estrés oxidativo, un factor relacionado con la progresión de distintas enfermedades neurodegenerativas. Al reducir la producción de especies reactivas de oxígeno y mejorar la capacidad antioxidante del cerebro, la creatina podría contribuir a proteger las células nerviosas de daños adicionales.

Segundo, la creatina puede influir en la función mitocondrial. Las mitocondrias son esenciales para la producción de energía celular, y en varias enfermedades neurodegenerativas su funcionamiento puede verse comprometido. La creatina podría ayudar a sostener el equilibrio energético, aunque trasladar este mecanismo a beneficios clínicos claros en humanos sigue siendo una tarea pendiente.

Por tanto, la conclusión razonable es que la creatina tiene un interés científico real en este campo, pero todavía no justifica mensajes exagerados. Hay mecanismos plausibles, hay estudios preclínicos y hay líneas de investigación abiertas, pero también hay ensayos clínicos que obligan a frenar el entusiasmo.

Evidencia en sarcopenia

En adultos mayores, la creatina puede ayudar a aumentar la fuerza y la masa muscular, dos elementos clave en la lucha contra la sarcopenia, la pérdida de masa muscular relacionada con la edad. Un metaanálisis de Candow et al. mostró mejoras en la fuerza y la masa muscular en adultos mayores que suplementaban con creatina durante el entrenamiento de resistencia.

Además, otro estudio llevado a cabo por Chilibeck et al. corroboró estos hallazgos, mostrando que la creatina, combinada con entrenamiento de resistencia, no solo mejora la masa muscular y la fuerza, sino que también puede tener un impacto positivo en la capacidad funcional de los adultos mayores, mejorando su capacidad para realizar actividades diarias y reduciendo el riesgo de caídas y lesiones.

Este punto es especialmente relevante porque la pérdida de músculo con la edad no afecta solo a la estética. Afecta a la autonomía, al equilibrio, a la seguridad al caminar y a la capacidad para levantarse, subir escaleras o realizar tareas cotidianas. Por eso la creatina cobra más interés cuando se combina con ejercicio de fuerza, movilidad y trabajo corporal bien adaptado, como ocurre en muchos programas de envejecimiento activo.

Mejora en la salud ósea

La creatina también podría tener efectos positivos en la salud ósea. Un estudio publicado en el Journal of Bone and Mineral Research encontró que la creatina, combinada con ejercicios de resistencia, mejoró la densidad mineral ósea en mujeres posmenopáusicas. Esto sugiere que la creatina puede ser interesante como apoyo dentro de estrategias orientadas a la prevención de enfermedades óseas como la osteoporosis.

La creatina puede influir en la salud ósea a través de varios mecanismos. Primero, al mejorar la fuerza y la masa muscular, aumenta la carga mecánica sobre los huesos, lo que estimula la formación ósea y mejora la densidad mineral. Este efecto es especialmente relevante en mujeres posmenopáusicas, quienes son más susceptibles a la pérdida de masa ósea debido a la disminución de los niveles de estrógeno.

Además, la creatina podría influir en la actividad de los osteoblastos, las células responsables de la formación ósea. Algunos estudios han sugerido que puede aumentar la expresión de factores de crecimiento relacionados con la formación de hueso, promoviendo así una mayor densidad ósea y mejorando la salud del esqueleto.

Estos beneficios óseos han sido observados en diversos estudios, que muestran cómo la suplementación con creatina, combinada con ejercicios de resistencia, puede formar parte de una estrategia para mantener y mejorar la salud ósea a lo largo del tiempo, especialmente en poblaciones en riesgo de osteoporosis y osteopenia.

Beneficios metabólicos

Además, la creatina puede tener un impacto positivo en el metabolismo. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism mostró que la suplementación con creatina mejoró la sensibilidad a la insulina en personas con diabetes tipo 2. Esto sugiere que la creatina puede ser una herramienta de apoyo en la gestión de algunas alteraciones metabólicas, siempre dentro de un enfoque médico y nutricional adecuado.

La mejora de la sensibilidad a la insulina se debe, al menos en parte, a la capacidad de la creatina para aumentar la absorción de glucosa en las células musculares. Este efecto puede ayudar a controlar mejor los niveles de azúcar en sangre y a mejorar la eficiencia metabólica en personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.

Además, la creatina puede influir en otros aspectos del metabolismo. Algunos estudios han mostrado que puede aumentar el contenido de glucógeno muscular, lo que proporciona una reserva de energía adicional durante el ejercicio y puede mejorar el rendimiento y la recuperación. También se ha sugerido que podría tener cierta relación con la gestión del peso cuando se combina con entrenamiento y dieta, aunque aquí conviene no exagerar: la creatina no es un suplemento adelgazante.

Este apartado conecta con otros temas metabólicos que hemos tratado en el blog, como la berberina. En ambos casos, el enfoque debe ser el mismo: interés científico, prudencia, contexto y nada de convertir un suplemento en sustituto de una dieta adecuada, ejercicio, descanso o tratamiento médico cuando sea necesario.

Seguridad de la creatina

Una preocupación común sobre la creatina es su seguridad, especialmente en relación con la función renal. Sin embargo, numerosos estudios han mostrado que la creatina es segura cuando se toma en las dosis recomendadas. Un artículo en el Journal of the International Society of Sports Nutrition aclaró que la suplementación con creatina no está asociada con daño renal en individuos sanos.

Investigaciones adicionales han respaldado esta conclusión, demostrando que incluso con el uso a largo plazo de la creatina no se observan efectos adversos relevantes en la función renal en personas sanas. Además, las revisiones recientes recuerdan un matiz muy importante: la creatina puede elevar la creatinina en una analítica, pero eso no significa necesariamente que exista daño renal. La creatinina es un marcador útil, pero debe interpretarse dentro del contexto clínico de cada persona.

Es importante destacar que, aunque la creatina es generalmente segura, aquellos con problemas renales preexistentes deben consultar a un médico antes de comenzar la suplementación. Esto permite asegurar que la suplementación no interfiera con ningún tratamiento médico ni complique una situación previa.

Además, la seguridad de la creatina no se limita solo a la función renal. Estudios y posicionamientos recientes han evaluado otros posibles efectos secundarios, como problemas gastrointestinales, retención de agua o molestias digestivas, y han encontrado que suelen ser raros o leves cuando se siguen las dosis recomendadas.

Resumiendo, la creatina es uno de los suplementos más seguros y estudiados disponibles en el mercado. Cuando se utiliza de acuerdo con las indicaciones, ofrece numerosos beneficios potenciales sin comprometer la seguridad de los usuarios sanos. Aun así, en embarazo, lactancia, enfermedad renal avanzada, tratamiento médico complejo o cualquier situación clínica delicada, lo sensato es consultar antes con un profesional sanitario.

Cómo tomar creatina

La forma más frecuente de suplementación con creatina es el monohidrato de creatina, debido a su eficacia, seguridad, disponibilidad y bajo coste. Existen varios protocolos para su consumo:

  1. Carga: consiste en tomar una dosis alta, habitualmente 20 gramos al día divididos en cuatro tomas de 5 gramos, durante 5-7 días, seguida de una fase de mantenimiento de 3-5 gramos al día. Este método permite saturar rápidamente los depósitos musculares de creatina.
  2. Sin carga: consiste en tomar 3-5 gramos de creatina al día desde el principio. Aunque los niveles de creatina en los músculos se incrementan más lentamente, se alcanzan niveles similares al protocolo de carga en aproximadamente 3-4 semanas.

En la práctica, muchas personas optan por la segunda opción, porque es más sencilla, más cómoda y suele dar menos molestias digestivas. La clave está en la constancia: la creatina funciona por saturación progresiva de los depósitos musculares, no por tomarla justo antes de entrenar como si fuera un café doble con banda sonora épica.

Puede tomarse con comida o con una fuente de carbohidratos, ya que la insulina puede favorecer su captación muscular. Aun así, lo más importante sigue siendo tomarla de forma regular. También conviene mantener una buena hidratación, ya que la creatina aumenta la retención de agua dentro de la célula muscular.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Aunque la creatina es generalmente segura para la mayoría de las personas, existen algunas contraindicaciones y posibles efectos secundarios a tener en cuenta:

  1. Problemas renales: las personas con enfermedades renales deben consultar a un médico antes de tomar creatina. Puede aumentar los niveles de creatinina en sangre, lo que podría interpretarse erróneamente como deterioro de la función renal si no se valora el contexto completo.
  2. Retención de agua: la creatina puede aumentar la retención de agua dentro del músculo. Esto no suele ser un problema en personas sanas, pero puede traducirse en un ligero aumento de peso corporal. No es grasa: es principalmente agua intracelular.
  3. Digestión: algunas personas pueden experimentar molestias digestivas, como diarrea o pesadez, especialmente cuando toman dosis altas. Por eso muchas veces resulta más cómodo evitar la fase de carga y tomar directamente 3-5 gramos al día.
  4. Embarazo, lactancia y situaciones clínicas complejas: aunque la investigación sobre creatina en distintos grupos de población está creciendo, en estos casos conviene consultar con un profesional sanitario antes de suplementarse.

Uso de la creatina en la medicina deportiva

La creatina es ampliamente utilizada en la medicina deportiva para mejorar el rendimiento y la recuperación. La evidencia respalda su eficacia en la mejora de la fuerza y la masa muscular, especialmente cuando se combina con entrenamiento de resistencia. Además, su posible capacidad para reducir la inflamación y el daño muscular la convierte en una herramienta interesante para entrenadores, fisioterapeutas y profesionales del ejercicio en el diseño de programas de rehabilitación y entrenamiento.

Eso sí, la creatina no sustituye a una buena programación del entrenamiento. Puede ayudar, pero no compensa dormir poco, comer mal, entrenar sin criterio o acumular fatiga como quien colecciona sellos. En ejercicio físico, casi siempre ocurre lo mismo: el suplemento puede sumar, pero la base sigue estando en el trabajo bien hecho.

Conclusión

Como hemos visto, la creatina es un suplemento con un amplio espectro de efectos positivos potenciales. Desde la mejora del rendimiento físico y la masa muscular hasta posibles beneficios cognitivos, apoyo en sarcopenia, salud ósea y algunas áreas metabólicas, la creatina se ha ganado su lugar como uno de los suplementos más estudiados.

La actualización de 2026 refuerza precisamente esa idea: la creatina ya no pertenece solo al mundo del gimnasio. La investigación está explorando aplicaciones clínicas y de salud general mucho más amplias. Pero la lectura correcta no es convertirla en una solución universal, sino entenderla como una herramienta útil dentro de un contexto más amplio: entrenamiento, nutrición, descanso, seguimiento profesional cuando haga falta y expectativas realistas.

Quisiera aprovechar para agradecerte que hayas llegado hasta aquí y espero que esta información te haya sido de utilidad. Si encontraste este artículo interesante, te invito a compartirlo con tus amigos y familiares. Y si quieres seguir leyendo sobre ejercicio, salud y bienestar, puedes visitar también nuestro artículo sobre nutrición para Pilates.

¡Nos vemos en clase de Pilates!

Referencias

  1. Zimowski M, Panas Z, Ślinko I, Kuliś G, Dryl-Jarmoc E, Krawczuk K, Dziemiańczuk J, Kadysz P, Kolanek A, Czajkowski M. Beyond Athletic Performance: The Emerging Role of Creatine Supplementation in Clinical Medicine — A Narrative Review. Quality in Sport. 2026;55:71160. DOI: 10.12775/QS.2026.55.71160.
  2. Kreider RB, Jagim AR, Antonio J, Kalman DS, Kerksick CM, Stout JR, Wildman R, Collins R, Bonilla DA. Creatine supplementation is safe, beneficial throughout the lifespan, and should not be restricted. Frontiers in Nutrition. 2025;12:1578564. DOI: 10.3389/fnut.2025.1578564.
  3. Nutrients. The Effects of Creatine Supplementation Combined with Resistance Training on Regional Measures of Muscle Hypertrophy: A Systematic Review with Meta-Analysis. 2023.
  4. BMC Medicine. The effects of creatine supplementation on cognitive performance: a randomised controlled study. 2023.
  5. Journal of the International Society of Sports Nutrition. Common questions and misconceptions about creatine supplementation: what does the scientific evidence really show? 2023.
  6. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Creatine Supplementation Improves Insulin Sensitivity in Type 2 Diabetic Patients. 2022.
  7. Creatine Supplementation and Exercise Performance: An Update. Journal of Strength and Conditioning Research. 2003.
  8. Effects of Creatine Supplementation on Body Composition and Performance: A Meta-Analysis. Journal of Strength and Conditioning Research. 2011.
  9. Creatine Supplementation Reduces Muscle Damage and Inflammation During and After Intense Exercise. European Journal of Applied Physiology. 2004.
  10. Creatine Supplementation Improves Cognitive Performance in Older Adults. Psychopharmacology. 2007.
  11. Effects of Resistance Training and Creatine Supplementation on Bone Density in Older Adults. Journal of Bone and Mineral Research. 2008.
Fran J. Cousillas

Fran J. Cousillas

Codirector de Alameda Studio Pilates. Titulado en danza clásica, formado en Pilates por Polestar y especializado en biomecánica aplicada, nutrición y movimiento consciente.

He dedicado casi tres décadas a enseñar movimiento con rigor técnico y mirada crítica. Escribo sobre lo que aplico en el día a día en mis clases y sobre todo lo que la ciencia aporta al movimiento, la salud y el cuerpo humano.

→ Ver perfil completo